miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Libro Rojo

Te conocí en la pagina de un libro, una tarde de otoño a la luz de un sol desvanecido, platicamos de asuntos que este día no puedo mencionar, te recuerdo debajo de una luna enrojecida sosteniendo un misterioso libro, tu aliento era calido y tu olor era muy particular, recuerdo tus ojos soñadores, llenos de promesas que no fueron cumplidas pero que confiados aguardaban olvidando todo el mal adquirido.

 Fue solo una noche, la que se encargo de unir nuestras vidas, la que nos empujo a los brazos de un amor frenético y apasionado adornado con mil estrellas fulgurantes que se consumió fugazmente y que distorsiono el tiempo en mi memoria.

 Nos despedimos al amanecer y el cielo se miraba extraño, las grises nubes parecían presagiar una fuerte tempestad, la cual parecía borraría todo lo que anoche el destino fabrico, el día paso, un aguacero llegó y con el una misteriosa persona me anuncio tu prematura muerte entregándome tu pequeño libro, ese día en el que todo me recordaba aquella noche las lagrimas caían como la lluvia a ese patio cubierto de arena dorada.

 Arribó un tiempo atroz, la falta de tu ser desgarraba por dentro y tu libro se tornaba a un rojo feroz, parecía que lentamente me robaba cada gota de la sangre que recorría mis venas, hasta que un día llego lo inevitable, en aquel dorado patio de arenas el libro me arrebato la vida, los colores desaparecieron, el ruido cedió y mi corazón se detuvo, pero mi mente recreó aquella luna enrojecida debajo de la cual comencé a amarte, mis oídos escucharon tu melodiosa voz y mis ojos miraron una vez mas tu silueta, tu rostro con aquella hermosa sonrisa y aquel libro rojo sostenido en tu pecho, te acercaste a mi y con tu voz angelical me despertaste de este sueño.

1 comentario:

Nuri dijo...

Querido pizzo aun recuerdo la noche en que me contaste sobre el seño de tu amor, la mujer del libro rojo.
Hoy regreso a tus antigüos escritos porque es allí en donde mi corazón se alojo.
Dos noches han pasado ya desde que soñé con tu presencia, no hablamos y solo percibí tu rostro iluminado.
Me desperté y pensé en ti, en cómo seras ahora, seguramente un hombre guapo,feliz y sabio como te recuerdo, pero multiplicado y mejorado.
Perdón por escribir, seguramnete tu ya no te acuerdes mas de mi, pero este sentimiento de que las letras salgan es inevitable e imposible de retener.
Sé, por el tiempo que ha pasado, que has salido de la escuela y no sabes la felicidad inmensa que me envuelve al saber que por fin ya estés fuera.
Ahora los planes cambiaran en esta nueva vida que te espera, te deso lo mejor de corazón, que la vida te sonria como seguramente lo ha echo hasta ahora.
No sabes cuanto te extraño aun.
Pero me alegra ver que eres pleno y feliz.
Muchos saludos mi eterno Rodrigo
Sabes cuanto te adoro
Atte. Astrid